PINTURA SIEMPRE
Pintura siempre, sin adjetivos. Por ejemplo, la que, en su Sicilia
natal, practica Rosario o Saro Arizza.
A
este pintor italiano lo conoc’ en Siracusa, en 1991, en el primero de mis dos
viajes a esa isla, con motivo de unos ÒIncontri fra arte e pensieroÓ
organizados por nuestra Academia de Roma. En 2000, en mi segundo viaje all‡, hice
escala en Avola, donde naci— –hace 56 a–os- y reside. Gracias a nuestro
comœn amigo Joan Abell—, incansable embajador espiritual siciliano, he ido
recibiendo puntuales noticias sobre el desarrollo de su trabajo pict—rico, que
de la mano del cr’tico reusense ha sido ense–ado en Barcelona, en 2004, en el
Centre C’vic Convent de Sant Agust’. Ahora, en este final del verano de 2006,
escribo estas l’neas con destino al cat‡logo de la pr—xima individual de Arizza,
que se celebrar‡ este oto–o, en Palermo.
Arizza, formado en el Istituto dÕArte de Siracusa, la capital de su
provincia natal, se inscribe en el horizonte de la pintura abstracta. Se siente
identificado con lo informal –Tenzione informale se titul— su
muestra de 2003 en el Palazzo Modica de su villa natal- y con lo l’rico. Como
ha sucedido con algunos de los principales pintores espa–oles de su generaci—n,
que es tambiŽn la m’a, ha sido importante para Žl la reflexi—n sobre los logros
de otra anterior, la del cincuenta, la del expresionismo abstracto, aquella que
tuvo su cŽnit precisamente cuando ambos Žramos ni–os. Si en el caso espa–ol hubo
un camino que condujo de Antoni Tˆpies a JosŽ Manuel Broto, de JosŽ Guerrero a Miguel
çngel Campano, de Antonio Saura y su Òbatalla del cuadroÓ a Manolo Quejido, en
el italiano, donde lo ÒinformaleÓ arras— tanto como aqu’, las principales
referencias ser’an Emilio Vedova –tan amigo por cierto de los de El
Paso-, Alberto Burri, Antonio Corpora, o en otro sentido Lucio Fontana. Por lo
dem‡s, est‡ claro que ni Arizza, ni ningœn pintor que se precie en cualquier
latitud, hoy, quiere limitar su memoria a las estrechas fronteras de Òlo
nacionalÓ. Arte y nacionalismo suelen llevarse mal, y ello a pesar de que a
veces sea de gran interŽs tal o cual acento nacional, en pintura, o en poes’a.
A prop—sito de Arizza la cr’tica ha citado, s’, el precedente de Vedova y otros
de los italianos de aquella generaci—n, pero tambiŽn ha hecho referencia a
Tˆpies, al holandŽs neo-yorquinizado Willem de Kooning y a su compa–ero de
generaci—n Jackson Pollock, a la portuguesa Vieira da Silva, al escritor-pintor
norteamericano William S. Burroughs, al tambiŽn yanqui –e italiano de
adopci—n- Cy Twombly. Por mi parte, algunas de sus propuestas me hacen pensar
en Robert Motherwell, otra figura puente entre los Estados Unidos, y Europa.
Arizza,
cuyo proyecto estŽtico se inscribe en la perspectiva de lo que algunos cr’ticos
han llamado, all‡, muy gr‡ficamente, Òil terzo informaleÓ, se encuentra absolutamente
concentrado, desde hace a–os, en el oficio de la pintura. Su estudio es,
saurescamente, su campo de batalla. El color es, en sus cuadros, el gran
protagonista. Se entrega a un canto en rojos, en rosas, en pardos, en azules, en
malvas, en verdes, en amarillos, en blancos. De Pollock, un nombre que es
pertinente, s’, citar a su prop—sito, retoma la gestualidad, el baile, el
concepto de dripping, lo que este comporta de azar, de indeterminaci—n. Su
pintura vehicula un sentimiento l’rico del mundo: la melancol’a del tiempo que
pasa, vagas impresiones pasajeras de la vida en torno, un cierto sentimiento
paisaj’stico, los cielos que perdimos... En m‡s de un rinc—n de su trabajo se
advierte tambiŽn que asume la idea de collage, el uso de materiales
encontrados, por lo general humildes –papeles, cartones-, un cierto
sentido dem—tico del objeto, todo eso que fue una conquista de las primeras
vanguardias, pero que a–os despuŽs supieron retomar ejemplarmente, ya en el
marco de las segundas, Motherwell o Tˆpies, por citar tan s—lo a dos creadores admirados,
que ya han salido a lo largo de las l’neas precentes.
Nueva
lectura del informalismo, gestualidad, collage, materiales humildes y
encontrados. Con todo esto, con estos Òfragmentos de una rica herenciaÓ que se
ha constituido en Òtradici—n de la modernidadÓ, por decirlo con las pertinentes
palabras utilizadas a su prop—sito por Francesco Gallo, Arizza produce im‡genes
hermosas, potentes, plenas, en las que la violencia, parad—jicamente, se torna
cl‡sica.
En
sus cuadros de mayor formato, solemnes, austeros y esenciales, Arizza proclama su
inequ’voca voluntad monumental y casi podr’amos decir Žpica, su deseo de
hacer una pintura que envuelva completamente al espectador, conforme al nuevo
canon, a la nueva tradici—n, al nuevo espacio pl‡stico propuesto por los
grandes norteamericanos de los 40 y 50, tanto los del ala de acci—n, con cuya
gestualidad, acabo de indicarlo, entronca la suya de un modo evident’simo, como
los inscritos en el horizonte, en el fondo no tan distante del anterior, de lo
sublime, de lo intemporal, de la meditaci—n.
Termino
de escribir, en el campo castellano, estas l’neas sobre el pintor siciliano
Arizza, empezadas en Madrid. La œltima –ya penœltima- muestra de su obra,
celebrada este mismo a–o en el Museo di Storia Naturale de Melilli, tambiŽn en
la provincia de Siracusa, se titulaba I viaggi dellÕanima, un t’tulo que
inevitablemente me trae a la memoria aquello de nuestro Miguel de Unamuno, que
tantas veces he citado a prop—sito de pintura: los paisajes del alma.
Viaje mental, ahora, el m’o, en la memoria. Me acuerdo de ciertos ‡mbitos sicilianos
que amigos de aquella isla como Arizza y Salvatore Ferlito, o isle–os de
adopci—n como Joan Abell—, me han aprendido a amar: Siracusa y la muy literaria
mansi—n ochocentista de una se–ora escandinava donde tuvieron lugar aquellos Encuentros
antes aludidos que motivaron mi primera visita, la pen’nsula de Ortigia y su
Via Labirinto y su Catedral y el muelle de los barcos de Malta, las cicl—peas canteras
romanas, Catania apenas entrevista y el Etna al fondo siempre, la barroca y
metaf’sica Noto, recorrida de noche –Gallo, de nuevo, subraya lo
importante que es, para Arizza, el universo de lo barroco-, y por supuesto
Avola, donde animado por un ambiente acogedor en extremo, me atrev’ a
pronunciar una conferenciaÉ en italianoÉ
Violencia que, parad—jicamente, se torna
cl‡sica, escrib’a hace unas l’neasÉ A la fuerza ha de haber alguna relaci—n
entre ese territorio secular y fabuloso, una de las cunas de la civilizaci—n
europea, y el trabajo moderno de Rosario Arizzo, absorto en el reino de la
pintura, en sus colores en expansi—n, en su alto sue–o abstracto.
JUAN MANUEL BONET
Juan Manuel Bonet Planes (Par’s, 1953)
Escritor y cr’tico de arte. Director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof’a (MNCARS), entre 2000 y 2003. Miembro de la AICA (Asociaci—n Internacional de Cr’ticos de Arte)
Entre 1995 y 2000 dirigi— el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno).
Ha sido colaborador habitual de El Correo de Andaluc’a, El Pa’s, Pueblo, Diario 16 y ABC- y su suplemento dominical Blanco y Negro-, de los semanarios La Calle y Hechos del Mundo, y del programa de TVE Tiempos Modernos.
Ha colaborado con el Museo de Arte Abstracto Espa–ol de Cuenca, y ha sido miembro del comitŽ de compras del Museo Cantini de Marsella, del consejo asesor del Museo Guggenheim de Bilbao y de la comisi—n asesora de la Fundaci—n Juan March. En la actualidad es miembro del consejo asesor del Centro Atl‡ntico de Arte Moderno (CAAM) de las Palmas de Gran Canaria, y de los patronatos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof’a, de la Fundaci—n Luis Seoane de La Coru–a, y de la Fundaci—n Estudio de Madrid.
Es autor de numerosos estudios sobre arte contempor‡neo, de un Diccionario de las vanguardias en Espa–a (1907-1936), de una gu’a del Museo de Arte Abstracto Espa–ol de Cuenca y de otra de la Colecci—n March de Palma de Mallorca, y de monograf’as sobre Juan Gris y Gerardo Rueda.
Ha publicado tres libros de poemas -La patria oscura (1983), CafŽ des exilŽs (1990) y Praga (1994), y un dietario, La ronda de los d’as (1990), del que en 1994 apareci— una traducci—n francesa, con pr—logo de Octavio Paz. Es adem‡s autor de los libros de bibliofilia Playa sin luz (1981)- con un dibujo original de Pablo Sycet-, Ilusi—n (1981)- con puntas secas de Manolo Quejido-, Ultima Europa (1990)- con puntas secas de Dis Berlin-, Carta desde mi Sainte Victoire (1993)- con dibujos de Miguel Rasero, Luces lejos (1994)- con dibujos de Enrique Vega-, y Plaza del Arbol (2000)- con aguafuertes de Manuel Rey Fueyo
Ha publicado ediciones cr’ticas de El Movimiento V.P. de Rafael Cansinos- Assens; de Galer’a de espejos y Hotel del Universo de Rafael Lasso de la Vega, del que ha editado la Poes’a completa; de las obras de Saulo Tor—n; de las Memorias de infancia y juventud de Manolo Millares; y de la revista zaragozana Noroeste.
Co-dirigi— con AndrŽs Trapiello la colecci—n de poes’a "Entregas de la aventura", y dirigi— la revista de poes’a y grabado Estaci—n Central y la colecci—n de libros de mismo t’tulo. Ha sido miembro de los comitŽs de redacci—n de las revistas Arte/Facto, Diwan, Nœmero, Comercial de la Pintura, Buades, El Europeo y Cyan.
Entre los cursos que ha dirigido destacan El dibujo en la pintura del XX (Baeza, 1983), Arte y Literatura: encuentros y desencuentros (Cuenca, 1988), Posibilidades de la pintura (Cuenca, 1989), El cr’tico como artista (San Sebasti‡n, 1993) Solitarios del arte (Madrid, 1995), La tradici—n figurativa (San Sebasti‡n, 1995) y Max Aub y las vanguardias (Segorbe, 1999).
Entre las exposiciones de las que ha sido comisario cabe mencionar 1980 (Galer’a Juana Mord—, Madrid, 1979 y luego itinerante a Murcia y Las Palmas de Gran Canaria), Madrid D.F. (Museo Municipal, Madrid, 1980), Ram—n (Museo Municipal, Madrid, 1980) Imprenta y poes’a (Escuela de Artes y Oficios, Granada, 1981), Juan Guerrero Ruiz y sus amigos (Fundaci—n Valdecilla, Madrid, y Ayuntamiento de Murcia, 1983), Pintura contempor‡nea espa–ola -itinerante por Europa central para el Ministerio de Asuntos Exteriores, 1984-1985-, Naufragios (Bienal de Valpara’so, 1985, y Fundaci—n Evaristo Valle, Gij—n, 1986), Espagne arte abstracto 1950-1965 (Artcurial, Par’s, 1989), El surrealismo entre Viejo y Nuevo Mundo (CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 1989, y Fundaci—n Mapfre Vida, Madrid, 1990), El objeto surrealista en Espa–a (Museo de Teruel, 1990, y Fundaci— La Caixa, Barcelona 1991) 23 artistas Madrid a–os 70 (Salas de la Comunidad de Madrid, 1991), Visiones de Madrid (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1991), Espagne 23 artistes pour l‡n 2000 (Artcurial, Par’s, 1992), Escultura espa–ola en peque–o formato (Cuatrienal de Escultura, Fellbach, y Wilhelm Lembruck Museum, Duisburg, 1992, e Iglesia de San Domingos de Donaval, Santiago de Compostela, 1993), Ciudad de ceniza (Museo de Teruel, 1992), Sue–os geomŽtricos (Arteleku, San Sebasti‡n, y Galer’a Elba Benitez, Madrid, 1993), Los a–os pintados (Palacio de S‡stago, Zaragoza, 1994, y Atarazanas, Barcelona, 1995) Muelle de Levante (Club Diario Levante, Valencia, y luego itinerante, 1995), El poeta como artista (CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 1995), Silenciosos (Arteleku, San Sebasti‡n, 1995), A la pintura (itinerante, 1995), El ultra’smo y las artes pl‡sticas (IVAM, Valencia, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago de Chile, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1996), De Picasso a Dal’. Las raices de la vanguardia Espa–ola (Museo du Chiado, Lisboa Expo 98, exposici—n realizada para el pabell—n de Espa–a) y Arte y literatura modernos en la biblioteca de Max Aub (Fundaci—n Max Aub, Segorbe, 1999)
Ha organizado retrospectivas de Mariano Fortuny y Madrazo (Mercado Puerta de Toledo, Madrid, 1988), Lucio Mu–oz (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof’a, Madrid 1988, y Fundacao Calouste Gulbenkian, Lisboa, 1989, y luego itinerante), Henryk Stazewski (CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 1990) Francisco Bores (itinerante, 1990), Eugenio Fern‡ndez Granell (Museo de Teruel, 1990), JosŽ Guerrero (itinerante, 1990), Dis Berlin (Castillo de Valderobles, 1991 y Fundaci— Bancaixa, Valencia, 1999), Manolo Millares (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof’a, Madrid, y CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 1992), Enrique Trullenque (Ayuntamiento de Alca–iz, 1992, y luego itinerante), Pelayo Ortega (Museo de Teruel y Museo Jovellanos, Gij—n, 1992), Julio L—pez Hern‡ndez (Salas de la Comunidad de Madrid, 1995) Alex Katz (IVAM, Valencia 1996), Bernard Plossu (IVAM, Valencia, 1997), Helmut Federle (IVAM, Valencia 1998), JosŽ M» Yturralde (IVAM, Valencia, 1999) y Antonio Ballester (IVAM, Valencia, 2000)